Su familia, esposa y cuatro hijos, personas
respetables en la ciudad avalado por amigos y conocidos a lo cual adhiero, y su
oposición al menemismo cuando la gran mayoría peronista ensalzaba al entonces
presidente, forman parte de su corto “haber”. Sin hacer juicio de valores sobre
sus comportamientos fuera del ámbito profesional y político, es necesario
describir con hechos la egoísta actividad (im)popular y pública de Omar Julio
Cantero, a quien la historia local le guardará un penoso lugar detrás de otros
nombres que hicieron, y harán, grande a Las Rosas.
El comentario generalizado de “tiene capacidad, pero siempre destructiva”,
se fundamenta en muchas horas de lectura, estudio y su oratoria. Sin embargo,
cada una de sus acciones políticas plantean dudas sobre si realmente es una
persona preparada para cargos ejecutivos y legislativos. Puede discutirse si es
inteligencia operar para provocar la renuncia de un intendente, para ello hay
que remontarse a 1976, pero esa es una historia que merece ampliarse en otras
líneas. Si así fuera, ese talento no fue aplicado para mejorar las cosas.
Jorge Lambri, del que jamás se escucharon comentarios
que lo descalifiquen, le confió la secretaría de Hacienda cuando asumió la
intendencia en 1973. Es posible que muchos cortos en edad no lo sepan, es
lógico porque estas cosas no se estudian en la escuela, pero vale decir que fue
Cantero quien bombardeó cada intención de una ciudad mejor. Todo terminó en la
dimisión del prestigioso doctor años después.
Ya con Elías Alem en el poder y al no
encontrar terreno para “aconsejar”, dedicó gran parte de la década del 80 a generar conflictos entre
el DEM y el órgano deliberativo. La joven democracia requería de consensos, él
optó por debilitarla anteponiendo intereses particulares.
En los noventa y con la Junta Vecinal en
formación, existían dentro de ella tres grupos bien diferenciados. Los que se
movilizaban por la necesidad de poder, encabezada por el contador; los que
reunían odio hacia la figura del “Churra”, algunos antiperonistas; y muchos que
pretendían ser una opción para Las Rosas, un sinnúmero de apellidos donde entre
otros se destacan las dos personas que fueron votadas para intendente desde
aquella fecha.
En los primeros años de gestión vecinalista
estuvo a cargo de “investigar” el período 1983-1991. La posterior presentación
judicial contra Alem terminó con un pedido de disculpas público para que el
damnificado no pida resarcimiento por “daños y perjuicios”, a pesar de su mala
situación económica y deteriorada salud.
Su vuelta a escena se dio en 2001 con una
denuncia contra la administración municipal a la que culpaba de negligencia en
la obra de gas natural, argumentando que en San Jorge este servicio era más
económico para el vecino. También la acusó de malversación de fondos por
adelantos de sueldo al personal. Ambas exposiciones nunca prosperaron en el
Juzgado de Cañada de Gómez.
En esa misma época cargó contra los ediles
Roberto Reano y Daniel Brodi por incompatibilidad al cumplir funciones en el
hospital local. Seguramente sabía que esa imputación era inconsistente como
para llevarla a juicio, igual prefirió “ensuciarlos” mediáticamente.
Otro capítulo de su mismo “modus operandi”
afloró en 2003 cuando anotició de hecho a la Justicia, acusando al entonces
concejal Eduardo Depiante de “vulnerar de forma flagrante todos y cada uno de los
deberes de la Ley de Ética Pública”.Pedía su prisión de seis meses
a dos años o reclusión de dos a seis años e inhabilitación hasta diez como
funcionario público. Por esos días, el actual secretario de Gobierno municipal
se perfilaba como el más cercano competidor del intendente Ponzio siendo
reconocido por la población como el político que mejor cumplía el rol de “nueva
opción”. La Justicia enseguida dijo “no existe delito”, sin embargo para ese
tiempo el daño ya estaba hecho.
Su última aparición fue entre 2005-2006
cuando durante un año investigó a la gestión “ponzista” encontrando únicamente
una cámara fotográfica erróneamente inventariada, algunas fotocopias de
facturas en reemplazo de sus originales y otros detalles menores. Ante la falta
de infracción, todo quedó en la nada.
Seguramente por esas actitudes es que las dos
veces que se presentó a elecciones, donde la sociedad intuye capacidades, su
resultado fue funesto. Sin menospreciar jamás las 567 personas (7%) que lo
pretendían para intendente en 2003 (incluso su candidato a concejal sacó más),
ni las 500 (6%) que en 2001 confiaban en él para legislador rosense (sexto
entre seis listas y superado por los votos en blanco), las urnas claro está, no
son un buen recuerdo.
La vida política de Omar Cantero fue siempre
una denuncia, una constante presentación de infundados hechos para que la
justicia diga “No ha lugar”. Sus participaciones estuvieron mayormente en las
penumbras. Tal se comenta hoy en “la calle”, y según manifestó a conocidos, su
intención sería asesorar a la actual administración.
No se puede dudar de la honestidad de la
gestión encabezada por Adrián Carletti y muchos de sus secretarios (puedo citar
con conocimiento de causa a Pisani, Dutto, Gordillo, Giancristófano,
Caporaletti, Susana Carletti y Gisela Paglietta). Ellos quieran, y Dios los que
creen, que el intendente tenga la suficiente fortaleza para seguir construyendo
(despacio y sin perjuicio de algunos errores, rápido y en un contexto económico
nacional favorable si la suerte acompaña) la ciudad que soñó cuando asumió el
cargo, que con diferencias o no, es la que queremos todos.
César Negri
Repito con Callejeros y “Todo eso”, es que ¡son tan claros! “La obsesión por la letra y la rima, más presión por trepar a la cima… Todo eso es el peso, que tendrá mi alma…” http://www.youtube.com/watch?v=8nRXYpGwT5o
Repito con Callejeros y “Todo eso”, es que ¡son tan claros! “La obsesión por la letra y la rima, más presión por trepar a la cima… Todo eso es el peso, que tendrá mi alma…” http://www.youtube.com/watch?v=8nRXYpGwT5o


