miércoles, 2 de enero de 2013

Racing es Argentina


A quién simpatiza con Racing sí o sí le tiene que gustar el fútbol. Hagamos una diferencia, no caigamos en esa antinomia sobre qué significa “el fútbol que le gusta a la gente” porque no sirve para nada ni es motivo de esta columna. Preguntarse qué lleva a adorar esos colores sin motivos racionales ni de conveniencia como si podemos tener los seguidores de Boca o River, acostumbrados a los éxitos deportivos a lo largo de su historia, nos hará pensar un poco más. No busque en este texto líneas con mucho sentimiento, difícil me es transmitirlo, sobre todo cuando la idea es otra.

Primero quiero hacer una consideración sobre la “doble moral” al hablar del amor hacia algo o alguien. Por lo general, todos los hinchas no eligen con quien simpatizar; reciben un mandato familiar y lo respetan toda su vida. Que yo sea hincha de Boca es meramente fortuito, podría haber sido de River, Independiente o Rosario Central si mi viejo lo era de estos. Es decir, ese “amor” incondicional sería respetar una orden, o sumirse a los mandatos similares a cuando los padres seleccionaban los esposos de sus hijas, hace un siglo nomás.

La hipocresía masculina avanza hasta “morir siendo de tal o cual equipo porque los colores no se cambian”, pero muchas veces las acciones contra sus mujeres involucran malos tratos, infidelidades y falta de respeto.

Dicho esto debo agregar que mi mayor respeto va hacia los hinchas de clubes denominados chicos; no existe entre ellos vínculos por intereses triunfalistas. Muchos incluso, ni saben lo que es campeonar, sus mayores satisfacciones pasan por vencer a los grandes, a su clásico rival y demostrar que ganar no es el único premio.

Por el contrario, los que cuentan con más seguidores tienen varias competencias al mismo tiempo, siempre relacionadas a “a quién la tiene más grande”: la bandera, la cancha, las vitrinas, número de socios y demás. Vale más la derrota de un tercero que la victoria propia.

Racing es, como ningún otro, un fiel reflejo de Argentina como país con sus momentos de penas y estrellato, todo y todos dentro de uno mismo. La Academia muestra su Intercontinental y Supercopa antes que el resto, pero también que alguna vez alquiló su equipo para el Regional 86 por necesidad económica. Fue la primera institución que su plantel la formó íntegramente por criollos; asimismo en su currículum exhibe convocatoria de acreedores, quiebra y fideicomiso.

Su tricampeonato, récord de partidos invictos y hasta el recordado gol del “Chango Cárdenas” se contraponen con el descenso en 1983. Su extensísima lista de entrenadores, líricos y obsesivos, que desfilaron por él sin lograr el objetivo, chocan con otros que siempre pusieron la camiseta por sobre mejores ofertas; me viene a la mente Claudio Úbeda que se bancó los peores años. Decir con orgullo que su Cilindro de Avellaneda lleva el nombre de “Presidente Perón”, contrasta con locuras exorcistas de su cancha con el pastor Giménez.

La recordada frase de la síndico Liliana Rippoll: “Racing Club Asociación Civil ha dejado de existir”, recibe como respuesta el salvataje que hinchas hicieron al remate de su sede de Villa del Parque. El ser dirigido por Maradona se confronta con el propio fallido paso del más grande.

Sus 35 años de pésimas cosechas, sus más de cincuenta torneos sin título de campeón, engrandece como pocas cosas el colmar su estadio para defender al club de la quiebra, y como si fuera poco, llenar dos canchas al mismo tiempo aquel año en que el país se incendiaba por su crisis política y económica.

La Academia Racing Club, la misma que brilló en la época amateur, la de Juan José Pizzuti, la de Mostaza Merlo, sus “cuernitos” y su estatua, la del “Coco” Basile, Cejas, Corbatta, Rubén Paz, la que cada seis meses renovaba esperanzas sin ser correspondidas. Esa, la que sus hinchas sabrán mucho más que quien escribe esto, recordará por estos días el 27 de diciembre de 2001 porque los viejos títulos no se festejan; lo que sí puede festejarse y diferenciarte del resto como club, es la pasión de la hinchada que con música de marcha peronista suena mucho mejor: “En el este, en el oeste, en el norte y en el sur, brillará blanca y celeste, la Academia Racing Club…”.


César Negri
La Web nos permite encontrar este video con el “¿Qué pasó?” http://www.youtube.com/watch?v=hrREjt3O-KA
También recomiendo un muy buen texto de Martín Caparrós para Diario Olé: “Las grietas nacionales” http://www.ole.com.ar/blogs/de_la_cabeza/grietas-nacionales_7_815988398.html

¿Hermann o He-Man?


Algunos recordarán quién fue He-Man; para los que no, diré que se trata  de un personaje animado de la década del 80. Con Adam como identidad real, era el hombre más poderoso del planeta Eternia, el cual debía defender de Skeletor. En Las Rosas quizás muchos no lo reconozcan por José Hermann, pero al nombrar “Muma” todos saben de la existencia de este superhéroe local, padre de una niña de 11 años que logró unir a la población rosense por una causa justa.

Gianella, nacida el 28 de octubre de 2001, comenzó a evidenciar pérdida de visión a los tres años. Una primera consulta le diagnosticó una simple miopía. Agudizándose el problema, múltiples análisis médicos la hicieron llegar al Hospital Garrahan en 2006.

“Miopía degenerativa progresiva” fue el dictamen final; de esta enfermedad sin cura en Argentina poco se sabía. Mientras diferentes especialistas expresaron una y otra vez “no se puede hacer nada”, en diciembre de 2011 tuvo su punto más crítico; por alta presión en su ojo izquierdo se evaluó firmemente la posibilidad de extirparlo.

Compartiendo sufrimientos en hoteles capitalinos, la familia conoció a Juan Godoy. Este hombre de Ushuaia le informó de un tratamiento con células madres en China. Siendo quizás la última esperanza, comenzaron estudios que determinaron la factibilidad. 

Desde ese momento Muma inició algo que parecía imposible, o realmente lo era. Sesenta mil dólares debían recaudarse en poco tiempo para darle vida a la ilusión. El 10 de junio se habló por primera vez del tema; el concejo local aprobó una resolución que en nada ayudó a que llegue dinero desde los Estados provincial y nacional.

Cuatro días después se conformó el grupo de colaboración “Todos por Gianella”. Presencia en Agroactiva, donde el mismísimo gobernador Bonfatti comprometió ayuda que nunca entregó, fue la primera acción.

El punto de inflexión se dio el 9 de julio, fecha en que amigos de Leo Ponzio y “Pato” Abbondanzieri disputaron un partido de fútbol. Una abultada recaudación alentó a continuar con actividades.

Sin embargo, a medida que se acercaba a la cifra muchos “palos en la rueda” aparecían. Un prestigioso profesional a cuarenta días del viaje repitió que de nada servía el tratamiento en Beijing, continuos problemas con su mutual alteraban el orden, un acompañante terapéutico de la provincia de Chaco no fue autorizado a viajar y debió ser reemplazo de urgencia, la restricción a la compra de dólares hizo peligrar todo.

Incluso, el secretario de un diputado nacional kirchnerista los convocó a Las Parejas. Tras un rato de charla y minimizando el problema llegó a decirles: “Total, hoy en día los ciegos andan igual”.

Hacia el 20 de setiembre pisaron suelo oriental y a los siete días se programó el primer implante a través de punciones en la zona lumbar. Una por semana llegaron otras tres intervenciones. Luego de un mes en China regresaron al país, previa escala en Frankfurt.

Ya en Argentina, Gianella pasó a sexto grado con excelentes notas, cuadruplicó la visión del ojo derecho, pudiendo el izquierdo operarse en 2013.

Con la intención de hacer una última consideración, resulta necesario conocer un poco más a Muma. Nació en Lanús, siendo abandonado por su mamá a los meses de vida quedó al cuidado de Marta Almirón. Años después, su padre se lo llevó para entregarlo a otra familia. Con 9 años escapó de esa casa, sobrevivió trepando trenes, comiendo lo que encontraba por la calle y tapándose con diarios durante un crudo invierno. Haber estado en un “reformatorio” le permitió conocer personalmente al Capitán Piluso. Ayudado por un matrimonio pudo volver  a Las Rosas con su madre adoptiva. Desde allí su historia es algo más conocida.

Esas pocas líneas, más todo por lo que tuvo que pasar con la enfermedad de su pequeña, serían motivos suficientes para haber incorporado sentimientos tan “normales” hoy en día como odio, desprecio y rencor. Teniendo excusas, Muma nos enseñó que no se necesita de venganza, de violencia ni discursos populistas.

Acompañado por Susana en la contención familiar, hizo hasta lo imposible para que Gianella cumpla su ilusión de “hacer deporte como los otros chicos y ver paisajes cuando salimos de vacaciones”. Si usted está leyendo este texto bien sabe que Papá Noel no existe, pero en Las Rosas hay otro Papá que no necesita de gorritos, barba ni trineo para cumplir deseos. Él es Muma, y todo lo vence con amor.


César Negri
Buena oportunidad para cantar “Piluso es bueno” con el genial Olmedo y Humberto Ortiz en la piel de Coquito http://www.youtube.com/watch?v=f4g3DixYqNI y recordar el programa http://www.youtube.com/watch?v=5nvXQBvwx7Y