miércoles, 14 de noviembre de 2012

Plá, simplemente Juan Carlos


El 9 de noviembre de 2002 la ciudad amanecía con una desafortunada noticia: fallecía a los 63 años Juan Carlos Plá. Dueño de una inventiva única era titular de Plá SA, empresa que ya exportaba pulverizadoras y sembradoras a algunos países de Sudamérica, comenzaba su incursión europea; y África, quizás, ni en los planes estaba. Al cumplirse el segundo aniversario de su muerte escribí unas líneas sobre él; hoy quiero compartirlas sin necesidad de modificar ni una coma porque para quien suscribe, decir en Las Rosas Plá, es decir simplemente Juan Carlos.

JUAN CARLOS PLÁ

Sería irrespetuoso y hasta falso querer resumir la vida de Juan Carlos Plá contando vivencias en común entre el empresario y este joven. Debo reconocer, principalmente por mi corta edad y diferencia generacional, que nunca llegué a ser amigo, solo un conocido que llevaba a “hola, chau y cómo anda” en cada cruce por alguna calle de la ciudad.

Por esos días conocía más de la empresa que de su propio titular, casi a la perfección los avances tecnológicos y nuevos productos que pintaban de color rosense cada rincón del país, mucho de los comienzos y su pasión por los “fierros” junto con su hermano Víctor Hugo. Sabía de las innumerables distinciones que recibía permanentemente, de su experiencia brasilera, de su defensa por la siembra directa, del pequeño taller con el que arrancó “esta gran familia” como solía definir a su industria.

Todo esto generaba en mí una profunda barrera creyendo que ese hombre tan capaz, tan imaginativo y “gran innovador”, título que se ganó en el sector de la metalmecánica, sería una persona difícil de acceder.

Pero allí el mayor asombro cuando pude comprobar la inmensa cantidad de amigos que arribaron a Las Rosas para darle el último adiós. Muchísimos autos y cientos de amistades escoltaron su féretro desde la iglesia hasta el cementerio donde hoy descansa con un previo paso por sus fábricas de calles Santa Fe y Ruta 178 que él mismo dio vida, acompañó en sus primeros pasos, levantó ante cada tropiezo y llenó de hijos rosenses los talleres y oficinas.

Desde ese 9 de noviembre de 2002 comencé a preguntar quién era realmente ese hijo chacarero de Miguel y Elvira que nunca negaba un apoyo a las escuelas e instituciones, y que siempre decía presente ante cada evento en la localidad.

Mentiría si dijera que alguna vez recibí siquiera una duda sobre la honestidad de Juan Carlos, sobre su condición de buena persona, de gran amigo y “uno más” en cada charla de bar. Hubo algo que ayudó a convencerme sobre cómo era el esposo de “Chiche”. Más allá de su condición económica producto de lo que años atrás eran solo sueños, jamás dejaba de responder un saludo. Podía estar luchando por su fábrica ante un importante político de turno y a los cinco minutos dialogar largo rato con un quiosquero, un mozo o un docente.

La responsabilidad de Plá SA ahora recae en Miguel Ángel y Marisa, ellos deberán seguir el camino empezado y marcado hace más de 25 años. Además de demostrar un talento similar al de su padre para manejar una empresa que hoy no tiene fronteras, podrán decir a sus hijos sin temor a equivocarse lo grande que fue Juan Carlos Plá.

César Negri (Archivo 10 de noviembre de 2004)

Defensor a ultranza de la siembra directa por lo que cada uno de sus productos era pensado para anticiparse a las necesidades del mercado, todas las distinciones recibidas fueron por la excelencia industrial y novedades tecnológicas. Sus tareas las perfeccionó desde el primer día que instaló un pequeño taller mecánico donde comenzó produciendo arados de cinceles, elevadores de cereal y desmalezadoras.

Cualquier texto sería breve para sintetizar su vida. La visión de futuro lo llevó a adelantarse en el tiempo y fabricar pulverizadoras autopropulsadas que con el permanente desarrollo logró manejarla con pilotos automáticos. También trabajó en la elaboración de sembradoras hasta lograr el propio autotrailler con el objetivo de poner fin al problemático traslado en ruta de esas unidades.

Juan Carlos Plá será siempre recordado como un buen hijo, un mejor padre, un gran amigo de sus amigos, por su entusiasmo y pasión, por su fábrica, por la industria, por el sector agropecuario, por sobre todas las cosas, por Argentina.


César Negri
El uruguayo Mario Benedetti escribió “No te rindas”; vale leer esta poesía.

7D, Día D y otras “D”


Mucho se escuchó últimamente del 7D, que no es ni más ni menos que el 7 de diciembre, fecha que toma el gobierno nacional como límite para que los grupos mediáticos concentrados deban desinvertir y adecuarse a una ley votada por amplia mayoría en el Congreso Nacional hace 3 años.  Del otro lado, el Grupo Clarín, el mayor perjudicado, interpreta que nada cambiará desde ese día y que sigue sin resolverse su presentación ante la justicia para declarar inconstitucional el Artículo 161 de la mencionada legislación. ¿En el medio?, el pueblo, que se manifiesta por “K” o por “C” según se ame u odie al primero de ellos.

Entrar en “tecnicismos” sobre qué dijo la Corte Suprema en su fallo es querer discutir “el huevo o la gallina”, y nada se resolverá de acá a ese viernes 7. Abogados, magistrados, constitucionalistas, de los dos bandos se conseguirán para que digan lo que ellos quieren escuchar; sin embargo hay algunas consideraciones que me gustaría hacer.

Hasta que Néstor Kirchner decidió romper con el Grupo Clarín (otro día podemos ampliar sobre el motivo, pero fue él quien dijo “ya no somos amigos”) la relación era de lo más afectuosa. Mientras el multimedio apaciguaba los problemas y era el micrófono para dar primicias económicas o realizar operaciones de prensa, el santacruceño no solo tapaba sus ojos para beneficiar al holding, sino que además con su firma avalaba esos negocios: fusión Cablevisión-Multicanal.

Esta estrategia a Clarín siempre le resultó útil. Papel Prensa la obtuvo en plena dictadura militar, radio Mitre durante la presidencia de Alfonsín y Canal 13 con Menem. Como algunos “peronistas”, el grupo supo estar con todos, con “botas y votos”. 

En esta batalla no se resuelven cuestiones ideológicas o la tan repetida “libertad de prensa”: es una pelea de poder, de negocios, económica. A los medios monopólicos poco les interesa esa cuestión, es más, en muchos casos no les conviene. Sí hay que distinguir a muchos (o algunos) periodistas que pretenden tener algo de facultades para expresar sus ideas y opiniones, siempre dentro de unos parámetros posibles. Por ello que este grupo no tiene fines periodísticos, sino comerciales. Y dicho esto hay que repetir, no así comunicadores que hacen su trabajo desde la honestidad.

Del otro lado, el gobierno lejos está de crear más pluralidad, como dijo Pablo Marchetti, editor de la revista Barcelona, “apela a crear Klarinismo”; lo mismo que antes del 2008 pero en otras manos. También vale recordar, políticos oficialistas, opositores, incluso muchas personas prestigiosas han apoyado la nueva ley audiovisual por el fin con la que se la promocionó. 

Previo a que llegue el 7, hay que citar con qué armas cuentan cada uno. El Estado con una ley de la democracia, el gobierno con un 54% de apoyo en las urnas y el Grupo Clarín con el restante 46% y un grupo de periodistas que hay que diferenciarlos: empleados obedientes (Bonelli, Blanck) y otros muy respetados (Tenembaum, Zlotogwiazda) que con su trayectoria avalan sus comportamientos. Jorge Lanata, creador del recordado ciclo periodístico “Día D” (con el que empecé a ver programas políticos), al igual que “DDT” y “PPT”, sintetiza la unión de ambos. Sin caer en el facilismo de las contradicciones, porque del otro lado habrá tantas o más, solo tomaré una frase del fundador de Página 12: “Es bueno que la gente se haya dado cuenta que los medios no son inocentes, que existe el entre texto”.

Haré dos últimos comentarios personales sobre el tema. Primero considero que la ley debe aplicarse íntegramente como fue votada por el Congreso; vale recordar, el mismo que por ejemplo le dijo “No” a la famosa 125. Después mejorarse si es necesario.

Cierro con mi intuición, ella me dice que la Decisión andará por carriles económicos. Bill Clinton apuntó hace años: “Es la economía, estúpido”. Así como para la mayoría de nosotros no está entre los temas prioritarios, el respaldo que desean los afectados es el apoyo de la sociedad. Argentinos con trabajo y plata en el bolsillo para satisfacer necesidades inclinará la balanza hacia un lado; por el contrario, país en recesión o incluso con otro presidente permitirá que nuestros temas de conversación del día a día (frío, calor, dólar, fútbol, alegrías, tristezas, “buenos y malos”) dependan de otro y nunca serán los que realmente nos importen. Al final del camino se sabe, la Justicia pocas veces va contra la opinión pública. Antes, ruido, mucho, mucho ruido.


César Negri
Joaquín Sabina entona muy bien “Ruido”: “…ruido de amenazas, ruido de abogados, ruido envenenado, ruido platos rotos, ruido años perdidos, ruido escandaloso, tanto ruido y al final, por fin el fin, porque todos los finales son el mismo repetido…” http://www.youtube.com/watch?v=CEUTsrAbLHE