martes, 9 de abril de 2013

Lo tapamo' con piedra

"En esta tierra santa nunca nos falta imaginación, para arreglar la pava y fijar la cama con precisión". Con esa letra y un estribillo mucho más gráfico, una canción con más de dos décadas describe a la perfección al hombre argentino. Por estos días una acción del gobierno socialista dejó constancia que nada es nuevo y en el mejor de los casos se recicla. El "Lo atamo' con alambre" fue bien reemplazado por un "Lo tapamo' con piedra" para dar solución a un bache sobre ruta 65.

El año pasado desde este espacio ya se dedicaron muchas palabras sobre un aspecto, entre muchos más, en que los gobiernos nacional kirchnerista y provincial socialista actúan de similar manera. La desidia con la que obran choca con la repetida respuesta que ensayan ambas administraciones: "se han pavimentado 'X' cantidad de rutas en Santa Fe/Argentina". Es verdad, aunque esas mejoras no llegaron a nuestra zona. Por lo tanto como valoro lo hecho, sus funcionarios y fanáticos entenderán legítimo este reclamo.

En 60 kilómetros a la redonda, corazón del país como sector agroindustrial, tenemos seis vías de comunicación donde el Estado si no está ausente, por lo menos se encuentra escondido.

El peronismo, en sus diferentes versiones, que tiene entre sus ideales la preocupación por el pueblo ha gobernado Argentina desde 1989 a la fecha, a excepción de un par de años donde el remedio fue peor que la enfermedad (De la Rúa 1999-2001). Sin embargo, poco y casi nada han hecho para mejorar las condiciones de millones de personas que viajan por las rutas 178 y 34, esta última con record de muertes en todo su trayecto.

Si un familiar le acerca una imagen de cuando las fotografías eran en blanco y negro, trate de no alterarse, las rutas de responsabilidad santafesina continúan muy parecidas en la actualidad.

La 40S forma parte del Plan Estratégico que el exgobernador Hermes Binner publicitó ciento de veces; su obra fue iniciada pero hoy se encuentra "técnicamente" detenida, un "pecado" no solo socialista. La ecuanimidad nos recordará que la provincia es gobernada por una coalición que también tiene al radicalismo adentro.

La repavimentación de la 15 tiene más promesas que un marido infiel que dice "voy a cambiar"; hasta la escuela de campo Spagnolo su estado es muy precario, recibiendo bacheos únicamente después de pedidos personales del intendente Verdecchia ante Bonfatti o Bertero. La situación de la 91 es insostenible, circular por el tramo Cañada de Gómez-Bustinza-Totoras es como ir a una guerra; si sale vivo de ella, entre Serodino y la autopista Rosario-Santa Fe lo esperan otras cinco guerras juntas.

De la 65 se habla poco a pesar de ser la salida más importante que tiene la producción cerealera de la zona. El personal de Vialidad El Trébol trabaja periódicamente sobre la traza que semana a semana vuelve a su estado (anti)natural.

Por un bache de 15 centímetros de profundidad –repito en letras para descartar error de tipeo: quince–, una familia que viajaba con tres niños de entre 6 y un 1 año destrozaron la llanta del auto. Un buen seguro, llegar al lugar de destino al día siguiente y unos pocos pesos del arreglo fueron los pequeños inconvenientes. ¿De qué estaríamos hablando hoy si en vez de una grúa al lugar del hecho hubiese tenido que ir una ambulancia?

Ante dolores de cabeza más grande que un simple siniestro de 5 personas, para los funcionarios nacionales y provinciales este será un tema menor. No así para las autoridades locales. Intendentes, presidentes comunales, concejales, senadores y toda persona con llegada al poder de turno, lo mínimo que pueden hacer es gestionar las obras; de máxima, cansarse y no obstante seguir reclamando.

Países donde las cosas se atan con alambre, sus políticos miran para otro lado y los ciudadanos se anestesian, están condenados al fracaso. Y ese fracaso, lamentable, se mide en vidas. Padres, hijos, sobrinos, abuelos y amigos son mejor disfrutarlo antes que llorarlos después.

César Negri – @cesarnegri18
Ignacio Copani bien nos describió en "Lo atamo' con alambre" http://www.youtube.com/watch?v=9ZOBiLqbfBU

Buenos y malos en los pueblos

Hace un tiempo encontré un interesante artículo de Emilio Fernández Cicco que expresaba existencia de pocas personas buenas en las grandes ciudades, planteando que ellas están escondidas y que la muchedumbre da la posibilidad de mayores actos negativos, sin haber espacios para los correctos. En los pueblos por el contrario son pocos los malos, por lo que conocernos/los autoprotege a las sociedades de pocos habitantes.

Sería difícil ponerle número a la cantidad de buenos y malos en las grandes poblaciones, sin embargo hay algo que se percibe en el día a día: los comportamientos. Y ahí, sí que hay largos ítems donde se saca lo peor de cada uno.

Algunos podrían excusarse de no cumplir ciertas normas de respeto, por ejemplo aquellas vinculadas al trato hacia mujeres y adultos mayores, porque haría demorar enormemente cada acción de sus vidas. Citamos entre muchas, ceder el lugar en una cola de banco y ayudar a cruzar una calle a un prójimo con dificultad para hacerlo. Para lo que no existe justificación, y solo hay respuestas del estilo "nadie lo hace", son para otras como dar paso a un vehículo o peatón y saludar cuando se llega a un lugar.

Sin ingresar a un análisis de los medios de comunicación, debo decir que la televisión ayuda a que los malos tengan su lugar en el "prime time" y los buenos solo sean conocidos por sus familiares. Por lo general en nuestras poblaciones –como ya se escribió en esta columna–, las noticias están vinculadas a reproducir accidentes y festejar a jóvenes que triunfan deportiva o culturalmente.

Esas últimas dos referencias dejan en claro a quién "premia" la TV y radio con espacios costosos; allá a los desobedientes de la ley, acá a los que con sus méritos trascienden de alguna manera.

Esto no quiere decir que en los pueblos no habite gente mala y de repudiables conductas. Si un conductor atropella y escapa, la condena social la llevará el resto de sus días. Similar repudio para alguien que por más "honores" y títulos que tenga, decide amenazar con un arma de fuego a un generoso dueño de emisora FM o lanza tiros al aire para finalizar un litigio de vecindad.

Nosotros estamos obligados a cuidar a las amistades, para ello debemos medir actos y palabras; se corre el riesgo si no que uno termine encerrándose en su casa o la única salida factible sea un shopping o restaurante de Rosario. En las ciudades se puede insultar creyéndose sincero por escupir ciertas verdades –siempre desde la óptica del que habla más fuerte–, que si el otro se enoja, hay miles para reemplazarlos. A esto agrego, los de patética reputación pocas amistades tienen y ellas generalmente se encuentran a miles de kilómetros, "allá, donde nadie sabe quiénes son".

Muchos se desilusionan con la repetida frase de que "mueren los buenos". Tarde o temprano la veracidad de dicha expresión queda nula, aunque existen casos donde los que se portan mal son premiados. A pesar de ello, considero que la condena más dura no es fallecer como algunos pretenderían en un pensamiento fundamentalista, lo peor es vivir y ver que sus miserias son contrastadas por un sinnúmero de elogiosos actos que los diferencian entre "respetados" e "ignorados".

Los pueblos tienen a su vez, mecanismos de autodefensa. Cuando una institución es contaminada por algunos, enseguida saltan otros que se organizan para salvarla. Si se acerca alguien no deseado a las mesas de un bar, el café y la conversación se termina. Lo mismo cuando hay que armar un partido de fútbol, ciertas veces es preferible jugar con un "expulsado" desde el minuto cero, que convocar a gente no querida.

La nota mencionada al comienzo consideraba inventos de los maléficos para aislarse a la TV 3D, el plasma, el Sound Home y los programas de chimentos. Deberíamos hacer historia en Las Rosas sobre si las piletas hogareñas algo tienen que ver con lo hablado, pero creo que ellas son producto de timidez, mentes y cuerpos solitarios, necesidad de silencios o intolerancia social. Será tema para otro día, ahora debo ir a desarmar la Pelopincho y ustedes sabrán disculparme.


César Negri – @cesarnegri18
Comparto el cuento infantil "Los buenos vecinos" con la historia de un brujo y un mago: http://www.youtube.com/watch?v=tXkSKZ8Y7M0