miércoles, 17 de octubre de 2012

Economía: ¿lo peor ya pasó?


Por más que una persona haya elegido ver canales de deportes, animales, Discovery o cualquiera infantil, en algún momento se cruzó con ellos. Algunos con mala y buena experiencia comprobada, otros recibidos con honores, igual todos nos invadieron de tal manera que nos encontramos con los empleados de un lado, lobistas del otro y unos pocos que aún se manejan “fuera del sistema”. Hablamos de los economistas que durante horas nos contaron por TV como la economía del país entraba en recesión, o mantenía el crecimiento poniéndole números a sus lecturas. De ellos salen muchos de los comportamientos anímicos que tomamos en el día a día para gastar, guardar o invertir. Ahora bien, para saber cuánto acertaron o cuánto nos mintieron, analicemos la economía rosense durante 2012.

Existen rubros motorizadores de la economía por excelencia como la construcción, otros que son los que rápidamente anuncian tiempos de bonanzas o hecatombes como el sector automotor. Tomando base principalmente desde enero a agosto de este año, pero sin olvidar que el “ruido” se inició post elección presidencial 2011, la compra de vehículos siguió a ritmo habitual destacándose como principales salidas el Gol Trend, Chevrolet Corsa y Peugeot 207. Sí se resintió la venta de motocicletas y el primer paso desde estos rodados pequeños hasta los móviles de cuatro ruedas. La prohibición de compra de dólares que detuvo el rubro inmobiliario, ayudó a alzar ese ítem donde muchos vieron la oportunidad para que su dinero no pierda tanto valor.

Por su parte, un indicador llamativo marcó la desaceleración de la construcción. El denominado “Permiso Municipal de Edificación” donde se registran las obras nuevas y los trabajos más grandes de refacción, tuvo un descenso del 20%. Entre enero-agosto de 2011, 122 fueron las habilitaciones, en mismo período de 2012 el número bajó a 101. Consultados los denominados corralones, los primeros seis meses el ritmo de ventas apenas se resintió siendo ayudado por obras menores y algunas que venían en ejecución, sintiéndose un altísimo porcentaje en junio-julio. “Primero la sequía y después el temor a tanta campaña del miedo”, entorpecieron dijo el dueño de uno de ellos.

Analicemos ahora el sector industrial, donde Las Rosas dejó de ser algo así como un “niño” y comienza a tener las ventajas y problemas de la “adolescencia”. No se registraron suspensiones de personal, aunque aquellos contratos temporarios que habitualmente terminaban en efectividad laboral, no fueron renovados cuando empezó a sentirse el “parate”.

La primera medida ante el enfriamiento se dio en diciembre cuando comenzaron a cortarse las horas extras al personal. Mientras las ventas en el mercado interno bajaban –el sector sembradoras y pulverizadoras llegó a caer un 70%–, se procedió a recuperar puertas adentro aquellos trabajos que habitualmente se tercerizaban. Estas disposiciones, más algunas ventas al exterior, algo de reservas propias y por encontrarse “atadas” las devoluciones de IVA de capital que realiza el gobierno nacional al mantenimiento de sus plantillas, permitieron la no reducción de obreros.

Sin haberse cortado nunca las fuentes de financiación, ya sean propias o a través de bancas, los equipos más económicos se operaron en muchos casos con las tradicionales tarjetas “Agro Nación” y similares.

Gerardo Negri, titular del centro industrial local, explicó que recién en agosto las ventas empezaron a levantar con expectativa de continuidad en los próximos meses. “Sequía norteamericana y mayor precio de la soja ayudaron el regreso de los negocios prefirmados y detenidos por la incertidumbre”, agregó.

El diálogo con el empresario permitió aclarar algunos temas que, al escucharse únicamente los medios de comunicación nacionales, daban otra dimensión, por lo menos para el sector en cuestión. Existieron algunas demoras provenientes de las importaciones en entregas de rodamientos y equipamientos electrónicos; a su vez, el acero que provee casi monopólicamente Techint y constituye la principal materia prima, no tuvo restricciones de ningún tipo.

Sobre la pérdida de competitividad producto de la inflación la explicó no solo por aumento de precios y salarios, principalmente lo que “achicó el margen” fue la menor demanda que exigió a las Pymes disminuir su ganancia para colocar ventas y poder competir con las grandes empresas.

Finalmente debemos destacar dos hechos de real importancia. Las Rosas accedió a dos financiamientos millonarios por Crédito del Bicentenario. Y durante el mencionado estancamiento, solamente la firma Vulcano pudo trabajar a un ritmo normal, ya que sus productos tienen ingreso en distintos actores de la economía nacional, no siendo rehén de un único sector que, caprichosamente o por falta de garantías prefiere atesorar en dinero o granos a invertir.

Por lo visto en los tres rubros mencionados, el único que mantuvo niveles similares a 2011 fue la compra de vehículos en la clase económicamente alta y medio-alta. Por su parte, la mano de obra  “en negro” en la construcción fue quien más sufrió, mientras que el empresariado local se resintió pero, creemos, apostó a hacer un esfuerzo extra privilegiando el nivel de ocupación.


César Negri
Si tienen tiempo, es altamente recomendable la disertación de Martín Lousteau “Economía de los ansiosos” en el ciclo TEDxRosario. http://www.youtube.com/watch?v=lFbdPRAliig

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