Por más que una persona haya elegido ver
canales de deportes, animales, Discovery o cualquiera infantil, en algún
momento se cruzó con ellos. Algunos con mala y buena experiencia comprobada,
otros recibidos con honores, igual todos nos invadieron de tal manera que nos
encontramos con los empleados de un lado, lobistas del otro y unos pocos que
aún se manejan “fuera del sistema”. Hablamos de los economistas que durante
horas nos contaron por TV como la economía del país entraba en recesión, o
mantenía el crecimiento poniéndole números a sus lecturas. De ellos salen
muchos de los comportamientos anímicos que tomamos en el día a día para gastar,
guardar o invertir. Ahora bien, para saber cuánto acertaron o cuánto nos
mintieron, analicemos la economía rosense durante 2012.
Existen rubros motorizadores de la economía
por excelencia como la construcción, otros que son los que rápidamente anuncian
tiempos de bonanzas o hecatombes como el sector automotor. Tomando base
principalmente desde enero a agosto de este año, pero sin olvidar que el
“ruido” se inició post elección presidencial 2011, la compra de vehículos
siguió a ritmo habitual destacándose como principales salidas el Gol Trend,
Chevrolet Corsa y Peugeot 207. Sí se resintió la venta de motocicletas y el
primer paso desde estos rodados pequeños hasta los móviles de cuatro ruedas. La
prohibición de compra de dólares que detuvo el rubro inmobiliario, ayudó a
alzar ese ítem donde muchos vieron la oportunidad para que su dinero no pierda
tanto valor.
Por su parte, un indicador llamativo marcó la
desaceleración de la construcción. El denominado “Permiso Municipal de
Edificación” donde se registran las obras nuevas y los trabajos más grandes de
refacción, tuvo un descenso del 20%. Entre enero-agosto de 2011, 122 fueron las
habilitaciones, en mismo período de 2012 el número bajó a 101. Consultados los
denominados corralones, los primeros seis meses el ritmo de ventas apenas se
resintió siendo ayudado por obras menores y algunas que venían en ejecución,
sintiéndose un altísimo porcentaje en junio-julio. “Primero la sequía y después el temor a tanta campaña del miedo”,
entorpecieron dijo el dueño de uno de ellos.
Analicemos ahora el sector industrial, donde
Las Rosas dejó de ser algo así como un “niño” y comienza a tener las ventajas y
problemas de la “adolescencia”. No se registraron suspensiones de personal,
aunque aquellos contratos temporarios que habitualmente terminaban en
efectividad laboral, no fueron renovados cuando empezó a sentirse el “parate”.
La primera medida ante el enfriamiento se dio
en diciembre cuando comenzaron a cortarse las horas extras al personal.
Mientras las ventas en el mercado interno bajaban –el sector sembradoras y
pulverizadoras llegó a caer un 70%–, se procedió a recuperar puertas adentro
aquellos trabajos que habitualmente se tercerizaban. Estas disposiciones, más
algunas ventas al exterior, algo de reservas propias y por encontrarse “atadas”
las devoluciones de IVA de capital que realiza el gobierno nacional al
mantenimiento de sus plantillas, permitieron la no reducción de obreros.
Sin haberse cortado nunca las fuentes de
financiación, ya sean propias o a través de bancas, los equipos más económicos
se operaron en muchos casos con las tradicionales tarjetas “Agro Nación” y
similares.
Gerardo Negri, titular del centro industrial
local, explicó que recién en agosto las ventas empezaron a levantar con
expectativa de continuidad en los próximos meses. “Sequía
norteamericana y mayor precio de la soja ayudaron el regreso de los negocios
prefirmados y detenidos por la incertidumbre”, agregó.
El diálogo con el empresario permitió aclarar
algunos temas que, al escucharse únicamente los medios de comunicación
nacionales, daban otra dimensión, por lo menos para el sector en cuestión.
Existieron algunas demoras provenientes de las importaciones en entregas de
rodamientos y equipamientos electrónicos; a su vez, el acero que provee casi monopólicamente
Techint y constituye la principal materia prima, no tuvo restricciones de
ningún tipo.
Sobre la pérdida de competitividad producto
de la inflación la explicó no solo por aumento de precios y salarios,
principalmente lo que “achicó el margen” fue la menor demanda que exigió a las
Pymes disminuir su ganancia para colocar ventas y poder competir con las
grandes empresas.
Finalmente debemos destacar dos hechos de
real importancia. Las Rosas accedió a dos financiamientos millonarios por
Crédito del Bicentenario. Y durante el mencionado estancamiento, solamente la
firma Vulcano pudo trabajar a un ritmo normal, ya que sus productos tienen
ingreso en distintos actores de la economía nacional, no siendo rehén de un
único sector que, caprichosamente o por falta de garantías prefiere atesorar en
dinero o granos a invertir.
Por lo visto en los tres rubros mencionados,
el único que mantuvo niveles similares a 2011 fue la compra de vehículos en la
clase económicamente alta y medio-alta. Por su parte, la mano de obra “en
negro” en la construcción fue quien más sufrió, mientras que el empresariado
local se resintió pero, creemos, apostó a hacer un esfuerzo extra privilegiando
el nivel de ocupación.
César Negri
Si tienen tiempo, es altamente recomendable
la disertación de Martín Lousteau “Economía de los ansiosos” en el ciclo
TEDxRosario. http://www.youtube.com/watch?v=lFbdPRAliig

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