miércoles, 2 de enero de 2013

¿Hermann o He-Man?


Algunos recordarán quién fue He-Man; para los que no, diré que se trata  de un personaje animado de la década del 80. Con Adam como identidad real, era el hombre más poderoso del planeta Eternia, el cual debía defender de Skeletor. En Las Rosas quizás muchos no lo reconozcan por José Hermann, pero al nombrar “Muma” todos saben de la existencia de este superhéroe local, padre de una niña de 11 años que logró unir a la población rosense por una causa justa.

Gianella, nacida el 28 de octubre de 2001, comenzó a evidenciar pérdida de visión a los tres años. Una primera consulta le diagnosticó una simple miopía. Agudizándose el problema, múltiples análisis médicos la hicieron llegar al Hospital Garrahan en 2006.

“Miopía degenerativa progresiva” fue el dictamen final; de esta enfermedad sin cura en Argentina poco se sabía. Mientras diferentes especialistas expresaron una y otra vez “no se puede hacer nada”, en diciembre de 2011 tuvo su punto más crítico; por alta presión en su ojo izquierdo se evaluó firmemente la posibilidad de extirparlo.

Compartiendo sufrimientos en hoteles capitalinos, la familia conoció a Juan Godoy. Este hombre de Ushuaia le informó de un tratamiento con células madres en China. Siendo quizás la última esperanza, comenzaron estudios que determinaron la factibilidad. 

Desde ese momento Muma inició algo que parecía imposible, o realmente lo era. Sesenta mil dólares debían recaudarse en poco tiempo para darle vida a la ilusión. El 10 de junio se habló por primera vez del tema; el concejo local aprobó una resolución que en nada ayudó a que llegue dinero desde los Estados provincial y nacional.

Cuatro días después se conformó el grupo de colaboración “Todos por Gianella”. Presencia en Agroactiva, donde el mismísimo gobernador Bonfatti comprometió ayuda que nunca entregó, fue la primera acción.

El punto de inflexión se dio el 9 de julio, fecha en que amigos de Leo Ponzio y “Pato” Abbondanzieri disputaron un partido de fútbol. Una abultada recaudación alentó a continuar con actividades.

Sin embargo, a medida que se acercaba a la cifra muchos “palos en la rueda” aparecían. Un prestigioso profesional a cuarenta días del viaje repitió que de nada servía el tratamiento en Beijing, continuos problemas con su mutual alteraban el orden, un acompañante terapéutico de la provincia de Chaco no fue autorizado a viajar y debió ser reemplazo de urgencia, la restricción a la compra de dólares hizo peligrar todo.

Incluso, el secretario de un diputado nacional kirchnerista los convocó a Las Parejas. Tras un rato de charla y minimizando el problema llegó a decirles: “Total, hoy en día los ciegos andan igual”.

Hacia el 20 de setiembre pisaron suelo oriental y a los siete días se programó el primer implante a través de punciones en la zona lumbar. Una por semana llegaron otras tres intervenciones. Luego de un mes en China regresaron al país, previa escala en Frankfurt.

Ya en Argentina, Gianella pasó a sexto grado con excelentes notas, cuadruplicó la visión del ojo derecho, pudiendo el izquierdo operarse en 2013.

Con la intención de hacer una última consideración, resulta necesario conocer un poco más a Muma. Nació en Lanús, siendo abandonado por su mamá a los meses de vida quedó al cuidado de Marta Almirón. Años después, su padre se lo llevó para entregarlo a otra familia. Con 9 años escapó de esa casa, sobrevivió trepando trenes, comiendo lo que encontraba por la calle y tapándose con diarios durante un crudo invierno. Haber estado en un “reformatorio” le permitió conocer personalmente al Capitán Piluso. Ayudado por un matrimonio pudo volver  a Las Rosas con su madre adoptiva. Desde allí su historia es algo más conocida.

Esas pocas líneas, más todo por lo que tuvo que pasar con la enfermedad de su pequeña, serían motivos suficientes para haber incorporado sentimientos tan “normales” hoy en día como odio, desprecio y rencor. Teniendo excusas, Muma nos enseñó que no se necesita de venganza, de violencia ni discursos populistas.

Acompañado por Susana en la contención familiar, hizo hasta lo imposible para que Gianella cumpla su ilusión de “hacer deporte como los otros chicos y ver paisajes cuando salimos de vacaciones”. Si usted está leyendo este texto bien sabe que Papá Noel no existe, pero en Las Rosas hay otro Papá que no necesita de gorritos, barba ni trineo para cumplir deseos. Él es Muma, y todo lo vence con amor.


César Negri
Buena oportunidad para cantar “Piluso es bueno” con el genial Olmedo y Humberto Ortiz en la piel de Coquito http://www.youtube.com/watch?v=f4g3DixYqNI y recordar el programa http://www.youtube.com/watch?v=5nvXQBvwx7Y

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