miércoles, 24 de abril de 2013

¿La oposición que merecemos?

Sobre lo que merecemos se han dicho miles de cosas. Que vivimos, y morimos, como merecemos. Que tenemos los hijos, la esposa, la ciudad, el país que merecemos; hasta el cuerpo que merecemos. Más allá de que reiteradas veces esas definiciones pueden ser injustas con la realidad de cada individuo, para la sociedad hay una que es altamente peligrosa y nos involucra a todos: ¿Tenemos la oposición que merecemos?

Cuando se vota para presidente se elige al que genera más confianza para mejorar, o en su defecto no empeorar, la calidad de vida. Algunos ciudadanos intentan un voto útil/bronca optando por un candidato para no ayudar a la victoria de otro. Sea por convicción o conveniencia, solo se escoge a quien gobernará. Así varios partidos y personas pasan a ocupar un puesto central en la vida democrática del país: la oposición. No siendo la aspiración que tenían, deben realizar un trabajo para el que nunca se prepararon y tal se demuestra en los hechos, les queda grande.

Silvio Soldan nos preguntaría en su recordado segmento de Feliz Domingo: "En diez segundos, sin repetir y sin soplar, motivos por lo que no apoya a CFK, comenzando ya... Pobreza, corrupción, inflación, inseguridad, fútbol para todos, justicia dependiente, medios afines, crisis energética, intolerancia a la crítica, vamos por todo, retraso cambiario, cepo al dólar, baja inversión, mantiene vag... Tiempo, la cinta Gonzalito!"

Sin necesidad de coincidir en todas esas críticas, con más tranquilidad se podrían enumerar muchas otras. Ahora bien, despejando algunos temas que pueden ser errores propios de una gestión, ¿cuántos de los avances totalitarios del kirchnerismo son plasmados por la inoperancia opositora?

Bullrich, Duhalde, Alfonsín, Macri, Carrió, De Narváez, Redrado, Cobos, Sanz, Reutemann y Pinedo, entre otros, tienen un común denominador. Solo hablan –bueno, el exF1 ni eso hace– sobre determinados aspectos del gobierno kirchnerista desde un lugar de "analistas", aceptable en los que no ocupan cargos públicos pero inadmisibles en otros que no cumplen con sus roles de legislar y controlar al poder ejecutivo y representar al ciudadano.

Lejos de respetar el juramento al asumir, esta oposición actúa siempre dos pasos por detrás del gobierno. A un anuncio oficial, la primera reacción surge desde algunas redacciones de prensa ex amigas del poder K y recién allí aparecen voces políticas sin propuestas superadoras.

La omisión de Hermes Binner en la lista anteriormente citada se da porque merecía un párrafo propio para ejemplificar la situación donde el convencimiento es anulado por el beneficio. Con la sola intención de diferenciarse del mundo kirchnerista, el socialista llamó a votar por Capriles como presidente venezolano. En la red social Twitter ese comentario recibiría un "#SinRemate", además de fuertes retorcijones de panza de sus compañeros militantes.

Las figuritas de este amontonamiento parecen egresadas de carreras terciarias donde se enseña la organización de eventos. Como principal triunfo han tenido en estos años convocar cacerolazos bajo reclamos legítimos, demostrando después su enorme incapacidad para canalizar esas consignas en leyes.

Como si fuera poco quieren desligarse de responsabilidades diciendo que la sociedad le dio al kirchnerismo suficientes votos para mayorías automáticas. Sin embargo, el recordado "Grupo A" dispuso un tiempo donde la tuvo más grande y no supo cómo usarla –a la mayoría, obviamente–.

Esta administración que se autodefine como "nacional y popular" principalmente tuvo acciones emparentadas con esa definición cuando peores índices de imagen reflejaba la calle. Paradójicamente, esas oportunidades no obedecieron a buenos trabajos opositores sino por propias impericias del oficialismo.

Como esto se repitió uno y otra vez, el futuro cercano del país dependerá exclusivamente de aciertos y errores de CFK, incluida la ansiada reforma constitucional con profundización del centralismo económico.

Que fue Perón durante su segunda presidencia o el escritor español Gaspar Melchor de Jovellanos allá por el 1800, no tiene importancia. Ambos coincidieron en que "los pueblos tienen los gobiernos que se merecen". Hoy nuestra oposición tiene similitudes con "puntos negros" de la sociedad argentina, pero esta última se caracteriza por el trabajo y la solidaridad, dos virtudes que muchos políticos no tienen idea ni como se escriben.


César Negri – @cesarnegri18
Lo mejor que se ha leído en mucho tiempo sobre oficialismo y oposición argentina, por Jorge Fernández Díaz: http://www.lanacion.com.ar/m1/1569595-esa-turbia-pero-imprescindiblepasion-por-el-poder

1 comentario:

Silvina Manzi dijo...

Muy de acuerdo.