En cada ronda de amigos, en los asados, la escuela, el trabajo,
siempre hay alguien que se destaca por arrancar carcajadas, sea por contar
chistes o ficciones "teatralizadas". Muchos contagian su risa. Note
esta diferencia: quienes hacen reír por trabajo, no se ríen de sus chistes;
quienes disfrutan de sus chistes, se ríen con usted.
Un sinnúmero de personas que tienen como profesión el humor
han sufrido a su pueblo. Más allá de que se necesita un grado importante de
histrionismo, no todos los que reparten sonrisas tienen vidas acordes a ellas.
No vencer cargadas y comentarios ofensivos lleva a que ellos deban iniciar sus
carreras en otras ciudades, ante otro público. Quizás sea este el camino que
está siguiendo Lisandro Ramos Calandri, según se desprende en sus primeros
reportajes:"Imelda es un puente que me permite exteriorizar todo aquello
que de otro modo sería un poco imposible; desde este personaje uno se siente
seguro".
El paladar duro de los espectadores locales con sus artistas
se contrapone con la risa fácil ante cualquier personaje mediático que deambula
por la TV nacional. Es ese otro motivo por el que vemos festivales, peñas y
eventos del interior del país, contratando humoristas con iguales o menos
pergaminos que los "nuestros".
Las casas culturales de los municipios deberían generar
espacios para otras expresiones artísticas además de enseñar danzas y canto. Y
si ellas no lo tienen como prioridad, otras instituciones intermedias podrían
hacerlo. El teatro, por excelencia, le da a quienes lo practican cualidades que
a veces la vida no llega a enseñar: exteriorizar ideas, ponerse en la piel de
otros y entender sus formas, entre muchas más.
Recuerdo una anécdota para explicar qué actitud deberíamos
tener como público. Entre mis siestas y las primeras notas que Mauro y Ricardo
Ramos aprendían día a día -–incluyendo la repetición infinita de solo una–,
solo había de por medio una pared. Que hayan interrumpido mis descansos tuvo
como premio la consagración de dos guitarristas que brillaron, por ejemplo, en
el Festival Nacional de Cosquín.
La paciencia, la incentivación y la valoración son tres
actitudes que ayudarán a que hijos, sobrinos, amigos se vuelquen a profesiones
vinculadas con la creación artística, y no solo a estudios estrictamente
técnicos. Muchos ingenieros, doctores, contadores, seguro tendrían más
satisfacciones "expresándose" en un escenario que detrás de un
escritorio.
Sobre aquella pregunta del primer párrafo intentaré
sintetizar. "Imelda It's Ok" no solo es un personaje que reflexiona
los anhelos y desventuras de una mujer, detrás de ella su autor repite una
frase de Jean Paul Sartre: "Cada hombre es lo que hace con lo que
hicieron de él".
Desprenderse de prejuicios sociales, revelarse de mandatos
familiares, ya sea para meterse en la piel de un cómico o disfrutarlo desde la
platea, animará a muchos jóvenes para que Las Rosas no sea solo una ciudad de
trabajo. Distracción, pasatiempo, momentos para pensar y la risa son necesarios
para hacernos más felices.
César Negri – @cesarnegri18
Imelda tiene su Web: http://imeldaunipersonal.wix.com/teatro
Imelda tiene su Web: http://imeldaunipersonal.wix.com/teatro


