miércoles, 10 de octubre de 2012

"No vamo´a trabajar, no vamo´ a trabajar"


Este año con la incorporación por única vez del “Bicentenario de la Batalla de Tucumán”, Argentina se transformó en el país con mayor cantidad de feriados, superando a Colombia, India, Tailandia, Malasia, Libia, Chipre y Eslovaquia. Al compararse con esas naciones, lo que se intenta desde la crítica es menospreciar la decisión política de generar más días festivos o de descanso. El estímulo de las ciudades que viven principalmente del turismo choca contra los intereses de comerciantes de otros lugares, que ven recortados sus ingresos al tener que cerrar sus puertas. Asimismo se intenta introducir términos como “vagancia” para definir a los empleados que se ven favorecidos. Sin embargo, la discusión pocas veces gira en torno a cuál es el número ideal de asuetos.

Debemos comenzar diciendo que es lógico que años atrás la cantidad de feriados haya sido menor; no había en el país todavía la intención de ampliar la historia, analizarla más, incorporar personajes escondidos (por acción u omisión). Esto, quizás para muchos, sea el principal motivo de crítica utilizando como excusa el incentivo de la “cultura del no trabajo”. Por ello se ataca por ejemplo los días de la Soberanía Nacional y de la Memoria por la Verdad y la Justicia, no así otros como el ex Día de la Raza (hoy del Respeto a la Diversidad Cultural) o Inmaculada Concepción de María.

Celebraciones religiosas, patrias, en recuerdo a las víctimas de la dictadura, caídos en la guerra de Malvinas, por el carnaval, son algunas de las jornadas que paradójicamente “movilizan” el país desde un “parate”. Así como la mayoría de los comercios de las ciudades argentinas pierden ingresos que no volverán a recuperar en los días siguientes (en casos como Las Rosas solo aumentan su facturación rotiserías y bares),  a otras poblaciones se le permite no atarse exclusivamente a vacaciones invernales o de verano. El sector turístico declaró que durante todos los fines de semana largos se gastaron más de 1600 millones de dólares, movilizándose unos 10 millones de argentinos, en realidad fueron algunos menos aunque las estadísticas cuentan como “nuevo” a una persona que viajó 3 o 4 veces al año.

Las leyes para feriados varían según los países; así como en Estados Unidos y Reino Unido tienen independencia los gobiernos municipales para decretarlos,  otras naciones presentan fechas que al no conocerse sus historias resultan “llamativas”. En Rusia “Día del Defensor de la Tierra Paterna”;  en Uruguay “Semana del turismo”; en Japón las jornadas “de la mayoría de edad”, “del Océano”, “de la Cultura”, “de Respeto a los mayores” y “de la Salud y el Deporte”, entre otros.

Para cerrar el “capítulo” de los detractores a estos “reposos”, es interesante compartir un análisis realizado por el sitio web Chequeado.com. En él, periodistas que tienen como misión verificar el discurso público, suman un dato interesante al debate. No solo se contabilizan los días feriados, sino que también los correspondientes a vacaciones, donde por lo que se ve, difieren muchísimo entre países. Tomando por caso un empleado con 10 años de antigüedad, Argentina tiene 20 días de licencia anual (en las generalidades), Chile 15, Brasil y Perú 22, Venezuela 24 y Bolivia 25. En el primer mundo Reino Unido 28, Austria y Francia 25, España 22, Australia 20, Estados Unidos 15 y China 10.

Finalmente debemos detenernos en un aspecto no menor, la productividad laboral. La sobrecarga de trabajo genera estrés, el estrés problemas de salud, los problemas de salud pérdidas económicas por menor rendimiento y ausentismo. Por el contrario, la salud genera riqueza, personal más sano y contento es más productivo.

Regresando a cuál sería el número acorde de festividades, considero que la media de uno al mes, con aquellos ya impuestos a lo largo de la historia, logra los tres objetivos principales. Trabajo al turismo, descanso al empleado y menor pérdida posible al comercio común. Más resultarían excesivos. Claro está, siempre y cuando la situación económica del país lo permita; en tiempos de vacas flacas, el empleado no descansa, el turismo no trabaja y el consumo comercial pende un hilo.


César Negri
Quién no memorizó alguna vez el estribillo del cantante y actor Rodolfo Zapata. “No vamo’ a trabajar”. http://www.youtube.com/watch?v=crdVBKyjnDE

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