martes, 9 de octubre de 2012

Legislar contra el pueblo


Hay palabras, frases, consignas, que de tanto repetirlas se incorporan a nuestro “vocabulario”. Así nos acostumbramos a citarlas tantas veces como podemos, nunca restan en una charla, siempre aportan material de debate por su penetración en la sociedad. La última, quizás, es la repetida “relato”. Desde 2008, en su primera aparición en la ciudad, una de ellas para los rosenses es “presupuesto participativo” (PP), que comenzó a hablarse sin saberse demasiado qué era, aunque tantas horas de reproducción permitieron que una gran mayoría conociera mucho de él. Sin embargo, semanas atrás el concejo deliberante decidió ponerle un freno.

Su debut llegó de la mano del entonces concejal Pablo Cointry cuando proponía un mecanismo de participación ciudadana para destinar una parte del presupuesto municipal, 8 % aquella vez, para la realización de proyectos sin que estos dependan de visiones o caprichos de gobernantes de turno. El sistema incluía la conformación de asambleas barriales, con elección de consejeros, quienes junto con los ediles y el poder ejecutivo estudiarían la factibilidad de las necesidades.

Hagamos un asterisco con un dato interesante. Esa presentación preveía que los ciudadanos mayores a 16 años puedan ejercer su derecho a votar sobre los temas de interés.

Sigamos adelante. Ya en 2009 con la jura de los concejales electos ese año (Mansilla, Bonetto y Carletti), en los discursos de asunción se coincidió en trabajar sobre cinco ejes específicos: tratamiento de la basura, plan estratégico, terminal de ómnibus, agua potable y PP. El primero y cuarto de ellos tuvieron respuestas parciales a través de gestiones ante el gobierno nacional. Una nueva estación de micros llegó a estar en el presupuesto provincial. Sobre un plan regulador se había trabajado, sin que resulte vencedor en un concurso que permitiría su financiamiento internacional. El tema en cuestión fue el último elegido para avanzarse.

Ya con Mario Ramos en el cuerpo, la idea tomó estado parlamentario nuevamente. Su base quedaba en un 4% para los dos primeros años (2 millones de pesos aproximadamente), terminando en el 6% para los subsiguientes. Serían siete zonas, y el resto muy parecido a lo detallado con anterioridad.

Mientras el autor del proyecto, Marisa Olguín y Hugo Bonetto se manifestaron a favor entendiendo que se debía “darle una oportunidad”, sus pares Mansilla, De Añais y Paoli optaron por el “No”, incluso eliminando la posibilidad de que pase a comisión para mejor estudio. El odontólogo avaló su negativa en que había presentado proyectos de obras bajo el sistema de ordenanzas 400 y 828 y el joven contador lo fundamentó con que “las necesidades de obras las debe determinar el DEM” y que no era “el momento histórico para implementarlo”. Por su parte, el histórico caudillo peronista de la ciudad expresó que habiendo reglamentaciones que permiten a los vecinos abonar solo materiales, y no la mano de obra, esta idea iba en detrimento del bolsillo de los contribuyentes al transformarse en “contribución por mejoras”.

Podemos citar beneficios del PP: participación ciudadana, discusiones políticas, obras sin costo para el vecino (como ser dispensarios, mejoramiento de espacios públicos, elementos para instituciones), entre otros. También plantear algunas dudas: las experiencias en Rosario y Santa Fe siguen siendo deficitarias, en poblaciones pequeñas como Las Rosas con charlar 10 minutos con un habitante ya se sabe qué necesita (Mansilla es el fiel reflejo de esto), efectivamente hay ordenanzas más directas obviando burocracias innecesarias, intromisión de personajes no acompañados por el voto popular, y le siguen.

La juventud socialista dijo tras la votación negativa: “lamentablemente persisten viejas concepciones políticas que relegan la participación igualitaria de los vecinos y la soslayan a mezquinos intereses partidarios”. No comparto esa última parte, ya que no deberían ensuciarse a los partidos cuando, por ejemplo, Paoli y De Añais levantaron sus manos en posición contraria a las agrupaciones y los líderes de estas que hicieron mucho para que se transformen en ediles. Raúl Ponzio, del vecinalismo, y Adrián Carletti, del radicalismo, se declararon oportunamente a favor.

Finalizando hay un tema que da título a esta columna. Hablar de presupuesto participativo en Las Rosas es hablar del socialismo local, no hubo reunión, campaña, presencia televisiva y radial donde no se lo marque como prioridad en su base electoral. Ramos obtuvo su banca con el apoyo del casi 40% de la población. Quienes lo eligieron no solo votaron una renovación, su afiliación política o un radiante discurso, lo hicieron por y conociendo el PP. A pesar de esto algunos prefirieron por legislar contra el pueblo.


César Negri
El alto contenido social en que se inspiran las canciones de Callejeros, merecen analizarse sin prejuzgarlos ante sus errores. 
http://www.youtube.com/watch?v=DhjVV84NGO4

No hay comentarios: