Hay palabras, frases, consignas, que de tanto
repetirlas se incorporan a nuestro “vocabulario”. Así nos acostumbramos a
citarlas tantas veces como podemos, nunca restan en una charla, siempre aportan
material de debate por su penetración en la sociedad. La última, quizás, es la
repetida “relato”. Desde 2008, en su primera aparición en la ciudad, una de
ellas para los rosenses es “presupuesto participativo” (PP), que comenzó a
hablarse sin saberse demasiado qué era, aunque tantas horas de reproducción
permitieron que una gran mayoría conociera mucho de él. Sin embargo, semanas
atrás el concejo deliberante decidió ponerle un freno.
Su debut llegó de la mano del entonces
concejal Pablo Cointry cuando proponía un mecanismo de participación ciudadana
para destinar una parte del presupuesto municipal, 8 % aquella vez, para la
realización de proyectos sin que estos dependan de visiones o caprichos de
gobernantes de turno. El sistema incluía la conformación de asambleas
barriales, con elección de consejeros, quienes junto con los ediles y el poder
ejecutivo estudiarían la factibilidad de las necesidades.
Hagamos un asterisco con un dato interesante.
Esa presentación preveía que los ciudadanos mayores a 16 años puedan ejercer su
derecho a votar sobre los temas de interés.
Sigamos adelante. Ya en 2009 con la jura de
los concejales electos ese año (Mansilla, Bonetto y Carletti), en los discursos
de asunción se coincidió en trabajar sobre cinco ejes específicos: tratamiento
de la basura, plan estratégico, terminal de ómnibus, agua potable y PP. El
primero y cuarto de ellos tuvieron respuestas parciales a través de gestiones
ante el gobierno nacional. Una nueva estación de micros llegó a estar en el
presupuesto provincial. Sobre un plan regulador se había trabajado, sin que
resulte vencedor en un concurso que permitiría su financiamiento internacional.
El tema en cuestión fue el último elegido para avanzarse.
Ya con Mario Ramos en el cuerpo, la idea tomó
estado parlamentario nuevamente. Su base quedaba en un 4% para los dos primeros
años (2 millones de pesos aproximadamente), terminando en el 6% para los
subsiguientes. Serían siete zonas, y el resto muy parecido a lo detallado con
anterioridad.
Mientras el autor del proyecto, Marisa Olguín
y Hugo Bonetto se manifestaron a favor entendiendo que se debía “darle una
oportunidad”, sus pares Mansilla, De Añais y Paoli optaron por el “No”, incluso
eliminando la posibilidad de que pase a comisión para mejor estudio. El
odontólogo avaló su negativa en que había presentado proyectos de obras bajo el
sistema de ordenanzas 400 y 828 y el joven contador lo fundamentó con que “las
necesidades de obras las debe determinar el DEM” y que no era “el momento
histórico para implementarlo”. Por su parte, el histórico caudillo peronista de
la ciudad expresó que habiendo reglamentaciones que permiten a los vecinos
abonar solo materiales, y no la mano de obra, esta idea iba en detrimento del
bolsillo de los contribuyentes al transformarse en “contribución por mejoras”.
Podemos citar beneficios del PP:
participación ciudadana, discusiones políticas, obras sin costo para el vecino
(como ser dispensarios, mejoramiento de espacios públicos, elementos para
instituciones), entre otros. También plantear algunas dudas: las experiencias
en Rosario y Santa Fe siguen siendo deficitarias, en poblaciones pequeñas como
Las Rosas con charlar 10 minutos con un habitante ya se sabe qué necesita (Mansilla
es el fiel reflejo de esto), efectivamente hay ordenanzas más directas obviando
burocracias innecesarias, intromisión de personajes no acompañados por el voto
popular, y le siguen.
La juventud socialista dijo tras la votación
negativa: “lamentablemente persisten viejas concepciones políticas que relegan
la participación igualitaria de los vecinos y la soslayan a mezquinos intereses
partidarios”. No comparto esa última parte, ya que no deberían ensuciarse a los
partidos cuando, por ejemplo, Paoli y De Añais levantaron sus manos en posición
contraria a las agrupaciones y los líderes de estas que hicieron mucho para que
se transformen en ediles. Raúl Ponzio, del vecinalismo, y Adrián Carletti, del
radicalismo, se declararon oportunamente a favor.
Finalizando hay un tema que da título a esta
columna. Hablar de presupuesto participativo en Las Rosas es hablar del
socialismo local, no hubo reunión, campaña, presencia televisiva y radial donde
no se lo marque como prioridad en su base electoral. Ramos obtuvo su banca con
el apoyo del casi 40% de la población. Quienes lo eligieron no solo votaron una
renovación, su afiliación política o un radiante discurso, lo hicieron por y
conociendo el PP. A pesar de esto algunos prefirieron por legislar contra el
pueblo.
César Negri
El alto contenido social en que se inspiran
las canciones de Callejeros, merecen analizarse sin prejuzgarlos ante sus
errores.
http://www.youtube.com/watch?v=DhjVV84NGO4
http://www.youtube.com/watch?v=DhjVV84NGO4

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