Hace unos días leí un interesante artículo
donde se intentaba responder a la consulta “¿Se puede hacer periodismo en los pueblos?”.
En él, su autor relató experiencias propias explicando que esos comunicadores
principalmente se limitan a informar accidentes, reproducir comunicados de
prensa del municipio o festejar a jóvenes que triunfan deportiva o
culturalmente. Sin embargo, hace unas horas accedí de casualidad a un texto
escrito por Laureano Medina, estudiante rosense de periodismo, donde esa
pregunta merece analizarse con algo más de profundidad.
La nota de Emilio Fernández Cicco en el sitio
HiperCrítico.com que tiene como mandato “No creas todo lo que te dicen los medios”,
recuerda un viejo código de la profesión: “en los pueblos somos todos inocentes, buenitos y,
sobre todo, fieles”. Alimentando la polémica,
concluye: “ser periodista es como ser
nadador en el desierto, a la larga, alguien va a tragar arena”.
Por ello, cuando una persona publica una miseria, un punto oscuro, sobre un
hecho o un vecino, rompe esa “ley” aprobada solo por las costumbres.
Tan o más difícil es hablar de fútbol en las
ciudades pequeñas. Si los equipos ganan, son protagonistas y pelean por el
título, resulta sencillo. En cambio, si los clubes locales deambulan por el
fondo de la tabla hay dos posibilidades: uno se transforma en hincha y culpa a
árbitros de los malos resultados obteniendo un apoyo casi unánime; o bien,
analiza funcionamientos, encuentra responsables, lo dice y recibirá –casi con
seguridad- una catarata de insultos, si no de aprietes.
Sobre periodismo independiente y objetivo o
dependiente y subjetivo hablaré en próximas columnas. Hoy es importante
centrase en algo que, para bien, me llamó la atención al leer el Blog “Noticias de más acá”. Con algunas
imprecisiones, conjeturas erróneas –por ejemplo en la que se refiere a mi
persona– y sin necesidad de coincidir en un todo, es realmente necesario
valorar la actitud de un joven que identificándose con nombre y apellido busca expresar sus opiniones.
Lejos de la “inimputabilidad” que permite una
red social donde en lugar de querer mejorar una ciudad, en muchísimos casos
solo se busca descargar fracasos personales y odios cosechados durante una
corta o larga vida, Laureano Medina vence algunos prejuicios de personalidades
o personajes que se creen dueño de la “historia” por gritar más fuerte, o
disponer de micrófonos gratuitos, pese a no tener respaldo personal o de la
verdad para avalar sus lenguas prepotentes y no menos contaminadas. Ser adolescente
no es estar desinformado, no es vivir de joda o delinquiendo, menos aún se lo
puede inhabilitar para expresar sentimientos, sensaciones, críticas y
propuestas.
Estas “batallas” que los jóvenes deben darse
solo porque en los medios “venden” los malos ejemplos, tuvo un nuevo capítulo
semanas atrás con la aprobación del voto a los 16. Algunos se opusieron por ser
una idea nacida del kirchnerismo, pero muchos lo hicieron porque no les
conviene que haya otros con menos años que hablen, que se expresen, que quieran
analizar o construir una ciudad.
En el sitio web mencionado se encuentran
cuatro publicaciones: “Engorrosa cacerola”, “Una conferencia que da para
hablar”, “Dulces 16” y “Al
año, ponele un moño”. Sin dichos ofensivos ni palabrotas, es decir
sin ser un brulote, se puede compartir o disentir con ellos, lo que no se puede
es dejar de visitarlo y razonarlos. Si se creen citas interesantes,
compartirlas y debatirlas.
En los próximos cinco o seis años Las Rosas
tendrá un número importante de comunicadores sociales, muchos se dispersarán
por distintos puntos del país, algunos menos serán captados por la política
para ser fundamentalistas y voceros de ella, otros más afortunados
regresarán a nuestra ciudad para sumarse o crear nuevos medios de comunicación.
Volviendo a la pregunta del comienzo: “¿Se
puede hacer periodismo en los pueblos?”, considero que la respuesta
es “sí”. Para ello primero se debe
tener presente palabras de Horacio Verbitsky que memoricé de un ex compañero de
trabajo hace años: “Periodismo es difundir aquello que alguien quiere
que no se sepa, el resto es propaganda; periodismo es ver y decir el lado malo
de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa”.
Finalmente, y pudiendo no tomarse al pie de la letra esa frase, siempre se debe
actuar con respeto y no creyéndose fiscales del pueblo.
César Negri
El artículo de Emilio Fernández Cicco merece
leerse: http://hipercritico.com/content/view/4563/36/ al
igual que el blog "Noticias de más acá": http://noticiasdemasaca.blogspot.com.ar/
Para acompañar, música de Los Rodríguez
“Palabras más, palabras menos”, coincidente con el mejor programa periodístico
de la TV argentina http://www.youtube.com/watch?v=D_pJEaXPgTg

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