Meses atrás le escribí una carta abierta donde sus puntos centrales
eran entender por qué trabaja en un lugar que denostaba y qué actitud tendría
en el futuro ya sin CFK en el poder. Por estas horas, donde semana tras semana
se lo idolatra o demoniza en la misma proporción, es conveniente analizar cuál
es el triunfo de Jorge Lanata.
En diciembre dije que es amado y odiado no solo por su
capacidad, si no por ser crítico al gobierno; que la comparación de su
"archivo" con su presente lo emparenta a la clase política; y que su
regreso a la TV grande obedecía a que seguro sentía que pocos decían las cosas
malas de la actual administración.
Su sociedad con Clarín es un matrimonio por conveniencia,
similar a la unión de un rico empresario con una chica del momento, esa joven
pulposa y de 90-60-90 (aunque el periodista diste de esas calificaciones!). Uno
aporta la plata, el otro el cuerpo, y los dos felices.
Cuando Lanata sorprendió con la frase "me tienen harto
con la dictadura" no estaba diciendo libertad a los genocidas y basta de
verdad y justicia. Pretendió sincerarse que ya no era tiempo de hablar de los
aciertos del kirchnerismo. No más análisis de las políticas de derechos
humanos, asignaciones universales, niveles de ocupación, desendeudamiento,
convenios colectivos de trabajo y muchos otros.
Era hora de corrupción, corrupción y un poco más de
corrupción. ¿Su intención? Mediatizar hechos que la gran mayoría intuye pero de
la que no existen muchas pruebas porque así como el Estado puede pecar de
desprolijo, los privados se encargan de ser ordenados, a excepción de cuando se
sienten impunes.
Su objetivo no era hacer periodismo de investigación. Solo
respetar algunos conceptos del manual de buen periodista, ese que habla de
mantener a los ciudadanos avivados, a las putas advertidas y al gobierno
inquieto.
Sin que mi idea de éxito radique solamente en números
(rating en este caso), defino que la victoria de Lanata es lograr lo que se
había planteado. Sin necesidad de recurrir a la verdad y desprestigiando a
personas por el solo hecho de apoyar, incluso honestamente, lo que CFK resumió como
"década ganada", logró hacer visible lo que siempre sucedió pero no
siempre molestó.
Entre sus aplaudidores obsecuentes, donde también se cuentan
propios colegas, hoy Lanata tiene un poder excesivamente peligroso. Los
fanáticos de PPT creerán hasta las más ridículas operaciones de prensa. Si
mañana el jardinero de la Casa Rosada saca a la calle una bolsa negra, podrá
ser un cadáver y no hojas y ramas. Todo dependerá de lo que él quiera. Lo mismo
si pretende decir que CFK es lesbiana, ninfómana o ambas.
Intuyo que cuando la repetición de informes sobre
"Báez, López & Cía." aburran, vendrá el turno de exhibirla como
una mujer bipolar y cuestiones estrictamente personales y reservadas a la moral
de cada individuo. Buscará herirla en lo más profundo, ya no por temas de
gestión. Será tiempo de hijos y familiares.
Aventurar esto es porque Lanata se ha vuelto muy predecible;
tan o más que un político opositor pero mucho menos que CFK. Que mida 20, 30 o
40 puntos según Ibope (similar al Indec K) y que siga siendo tema de
conversación en cada vivienda depende exclusivamente de la presidenta y ni el
fútbol para todos ayudará en algo.
¿Cómo neutralizarlo? Volviendo al país con crecimiento a
tasas chinas, de horas extras en las fábricas, aumentos salariales por encima
de la inflación y promociones de infinitas cuotas. El bolsillo de la dama y el
caballero. Si además de gustar pretende enamorar, CFK deberá recuperar esa
actitud moderada al estilo campaña electoral 2011.
César Negri – @cesarnegri18 – @galpondelfondo1
Corrupción, Lanata y demás. González, Battista, Tenembaum y Zlotogwiazda en "Palabras + Palabras -"
Corrupción, Lanata y demás. González, Battista, Tenembaum y Zlotogwiazda en "Palabras + Palabras -"

