Hace unos días, había preparado la mesa
mientras papas con cebolla y una colita de cuadril bien condimentada cambiaban
el aroma del lugar. Otra persona de la casa aprestaba a darse su ducha diaria.
De repente, dos insultos coincidieron en el ambiente; algo de lo que estaba
ahora totalmente desacostumbrado y que había vivido por último vez al final de
mi adolescencia, sucedió: ¡la garrafa se terminó! Esta situación no la “sufrí” en Las
Rosas, fue a solo 60
kilómetros donde al no gozarse del servicio de gas por
redes, no llama para nada la atención que en cualquier horario, cualquier día,
sin distinguir laborables, fines de semana o feriados, se deba buscar la única
alternativa posible: esperar a que el “garrafero” salga al día siguiente con su
reparto.
Antes de ser joven, en mi niñez digamos, y
sin comprender los inconvenientes del “quedarse sin gas”, recuerdo lo
entretenido que era recibir a nuestro “garrafero” Juan Carlos; “Carlitos” fue
siempre para mí. La ventaja de tenerlo cerca o el parentesco permitían su
atención “full time”. El ritual comprendía el ingreso del carro de ruedas
gastadas, el cambio de tubo y después de asegurárselo a la cañería con una
pulsiana, finalizaba con el momento más peligroso y emocionante: un encendedor
hacía el test de seguridad. Que hoy escriba, es porque nunca falló.
Allá por el 2000, un par de años antes del
peor escenario político y social que soportó el país, el sueño de algunos y la
necesidad de muchos hizo viable la llegada del gas natural. No sería
descabellado pensar que si no se hubiese logrado al comienzo de esa década, hoy
todavía estaríamos esperándolo, teniendo en cuenta que las “crisis” siempre son
refugio para verse demoradas las respuestas de las demandas.
Actualmente la ciudad tiene el 80 por ciento
de sus habitantes con dicho servicio, quedando aún unas 600 familias
desprovistas de esta obra, que junto a la red cloacal constituye la prioridad 1
y 2 entre nuestros vecinos con menores recursos económicos. Lo reflejaron
encuestas de opinión provinciales realizadas en Las Rosas en 2005, 2006, 2007 y
2010 cuando se leían las zonas alejadas al radio céntrico. Pero más allá de
esos números, el solo consultarlos personalmente tiene como respuesta que son
esos los egresos de dinero, después de la comida, más importantes que tienen
mensualmente.
Algunos intendentes, conociendo esta
necesidad, han gestionado la venta de garrafas sociales al precio estipulado
por el gobierno nacional, y otros, como el caso del radical Pablo Verdecchia en
Armstrong, asistieron con leña a familias de esa localidad sin costo alguno
(http://www.armstrong.gov.ar/site2/index.php/934-la-gestion-verdecchia-distribuye-lena-gratuitamente),
incluso publicitándolo como un beneficio.
Los que tenemos la fortuna de vivir más cerca
de la plaza que de las rutas, disponemos de pavimento, cloacas, iluminación
baja, agua potable y gas natural. Por este servicio, una familia con tres
integrantes y misma cantidad de calefactores gasta alrededor de 250 pesos en
meses de invierno y con la casa ambientada las 24 horas, menos del 10% de un
Salario Mínimo, Vital y Móvil Año 2011-2012. Sin embargo, alguien que debe
calentar a sus hijos con troncos por kilos, kerosene por litros, electricidad y
garrafas (“sociales” a precio “no sociales + recargo envío por larga distancia
-¿?-”) debe disponer de seis o siete billetes con la cara de Roca, mínimo, sin
que eso signifique no pasar frío, elevando aquel porcentaje al 28-30.
Es comprensible entender vecinos que demandan
más embellecimiento a los espacios públicos, mejores accesos a la ciudad,
pavimento más limpio y algún que otro bacheo, entre otros. Cada uno de nosotros
tenemos prioridades -según cultura, educación, costumbres y lugares que
frecuentamos-, y cuando cumplimos con el derecho de votar, las hacemos valer y
allí se imponen las mayorías. No obstante, solamente cuando las preocupaciones
de esas mayorías coincidan con las necesidades de las minorías, tendremos una
sociedad más parecida a la que vivieron nuestros padres o abuelos.
César Negri
Nunca viene mal escuchar a Joaquín Sabina, en
este caso “Cuando aprieta el frío”. http://www.youtube.com/watch?v=CmJvwfgxiyg&feature=fvwrel

