“Los ricos defienden el aborto ilegal
para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos
mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas
en las villas y en Sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del
vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia, y
solo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal
no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar,
no legislar”.Esto puesto en mi boca recibiría acusaciones de generador de división entre
clases y hasta de “asesino”. Sin embargo, que sea René Favaloro quién lo haya
pronunciado permite bajar intensidad a la crítica.
Federico Turbe, periodista de La Gaceta de Tucumán, entrevistó en 1997 a
uno de los médicos más prestigiosos en la historia del país, si no el más. Por
esa época se realizaban menos abortos anuales que los 522 mil actuales, según
la Organización de las Naciones Unidas, siendo la primera causa de mortalidad
materna y dejando de manifiesto la ausencia total del Estado. Las 80 mil
mujeres por año hospitalizadas por prácticas clandestinas, sí leyó bien, más de
200 por día, dan cuenta de la “carnicería” a las que se exponen.
Los casi 1200 abortos diarios en Argentina, sin poder citar estadísticas
fehacientes, nos hace pensar que la puerta a estas intervenciones varias veces
se abrió en Las Rosas y zona. Vale recordar que existe su prohibición a pesar
de que el Código Penal de 1921 incluye la figura de “no punible” para interrumpir un embarazo en casos especiales,
debiendo pasar antes por la burocracia judicial y esperar la interpretación de
un magistrado.
Entre sus críticos está, como lo ha hecho históricamente ante cada avance
científico o conquistas sociales, la iglesia y sus representantes. Haciendo
historia desde la recuperación de la democracia, primero fueron los
homosexuales hasta que Alfonsín en 1984 reconoció la organización CHA como
asociación civil. En 1987 la Ley del Divorcio, otra vez con el radical como
presidente. Hace poco nomás el Matrimonio Igualitario bajo el mando de Cristina
Kirchner.
Otros avalan su negativa para “defender la vida desde
su concepción” proponiendo garantizar educación sexual y un sistema integral para la
mujer embarazada. Claro está, en los papeles y lápiz es lo ideal, no se tiene
en cuenta que nuestro Estado aún no puede asegurar un plato de comida a los
niños ni que hasta los 18 años puedan aprender matemática, geografía, sociales
y el resto.
“Aborto legal, seguro y gratuito” es el lema del proyecto con más crédito en el congreso nacional. Con él se
busca legislar para que cada mujer tenga derecho a decidir la interrupción
voluntaria de su embarazo hasta el tercer mes, pudiendo prolongarse ese plazo
en caso de violaciones, riesgo para la vida de la madre o detección de
malformaciones graves.
Recordemos que en los países del primer mundo esta práctica es legal y a
diferencia de lo que se piensa en el imaginario popular, desde la presencia de
las leyes el número de abortos seguros disminuyó considerablemente.
Como siempre ante estas situaciones polémicas, muchos que tienen acceso a
grandes micrófonos o sillas parlamentarias utilizan el recurso de la
desinformación. No hay en el mundo una legislación que permita la libertad para
abortar en cualquier momento, el debate gira en torno a ampliar derechos de la
mujer, extender la no punibilidad y no tratar como delincuentes a aquellas que
deben recurrir a esta práctica ante situaciones no deseadas y graves.
Otra gran mentira es creer que las mujeres reemplazarán métodos
anticonceptivos por este tipo de intervenciones, como quien va al médico 5 o 6
veces a curarse un resfrío. Para saber qué piensan las que tuvieron que esconderse
como bandidas, deberían dialogar alguna vez con ellas y preguntar si desearían
pasar de nuevo por esa situación.
Hace unas horas el periodista Patricio Barton escribió en una red social “si los hombres pudiéramos quedar embarazados el aborto ya seria legal”; aunque parezca una
broma lamentablemente no lo es. Tomo palabras leídas en algún momento:“mientras esperamos que el Estado cumpla con su rol, reducir daños es una
opción cuando siguen muriendo mujeres”.
Finalmente quiero añadir. Los hombres podemos opinar, debatir, exponer
investigaciones, impulsar nuestras ideas. Las decisiones deben ser de las
mujeres, y ante esos casos solo nos queda el rol de escuchar, acompañar,
contener y respetar.
César Negri
El españolísimo Víctor Manuel describe “El club de las mujeres muertas”. http://www.youtube.com/watch?v=5ftHxN3W0KA
