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jueves, 23 de mayo de 2013

CFK y los DDHH sin Videla

Soy de los que creen que haberla plasmado en política de Estado fue una decisión sincera. Soy de los que no se molestan por su utilización como marketing de un modelo. Soy de los que se ofuscan cuando funcionarios de turno se ponen trajes de jueces para deslindar y atribuir responsabilidades con la dictadura (así de un plumazo, de un segundo a otro). Soy de los que dudan sobre como continuará la sociedad en su afán de buscar justicia y qué actitud tomará el kirchnerismo con la muerte de Jorge Rafael Videla. Muerto el perro, ¿se acabó la rabia?

Las administraciones de NK y CFK siempre necesitaron de un enemigo de carne y hueso, no de un título genérico. Por eso a todos los periodistas díscolos y obedientes del "multimedio" se los resume en Héctor Magnetto. En su momento para pelear contra la Iglesia, el elegido fue Jorge Bergoglio. Videla era la síntesis en la disputa contra el último golpe de estado.

En una época donde las cosas están bien o mal según surjan o no del gobierno, existe una que por ahora no tiene mayores discusiones. Es tanta la necesidad de justicia sobre aquel período negro donde algunos civiles, empresarios y afines "nos vendieron", y vendieron como "días primaverales", que la amplia mayoría de la sociedad aprueba los juicios; a lo sumo se reprocha oportunismo y no franqueza.

La populosa campaña publicitaria de los derechos humanos no es algo que critique. Considero que el acto de justicia no termina cuando un juez falla; antes y después de ese momento, la población debe recordar aquello para valorar que la historia no es solo pasado, sino que por lo general nosotros también la transitamos en el presente, principalmente cuando hubo interesados en que todo se olvide.

Lo siguiente no será una comparación. Que deba escribir esa línea es producto de una de las cosas que más rechazo del kirchnerismo: la "celosa sensibilidad" por conveniencia. Los que se creían dueños de la verdad entre 1976-1983 usaban el Estado y sus armas. Muchos funcionarios de hoy usan el Estado y sus medios para acusar de cómplices de genocidas a sus críticos, y honrar a otros encubridores del régimen si idolatran al modelo.

El kirchnerismo ha ganado algunas batallas culturales y de gestión que difícilmente puedan ser revertidas por futuros gobiernos. La ausencia de Videla en los banquillos de acusados siembra el interrogante si para la calle la herida ya cicatrizó. La victoria de esta guerra, así como les gusta definirla a los represores, no terminó con la muerte de un condenado en una prisión. La verdadera justicia llegará el día en que los familiares de desaparecidos puedan despedirlos honradamente, y los de los bebés robados disfrutar a esas personas ya adultas.

En el pesimismo u optimismo de ver vasos medio llenos o medio vacíos, por estos días se ha comentado que Videla falleció sin brindar información sobre aquellos jóvenes que, con aciertos y errores, pretendían un país mejor. A mi entender se abre una posibilidad enorme de que muchos subordinados finalmente se independicen de su jefe y opten por una postura que los haga descansar en paz, si es que lo que viene después del último día los deja.

Es tan grande el daño que este tirano le hizo a la Argentina que ni el comentario popular "al morir somos todos buenos" tiene asidero. Por ello no se magnificarán declaraciones al estilo de Ernesto Sábato en 1976: "se trata de un hombre culto, modesto, inteligente; me impresionó su amplitud de criterio y su cultura".

Como a la mayoría que pasa por ellas, la cárcel no lo reeducó. En sus últimas entrevistas avaló todos sus hechos. Para Videla, los desaparecidos siguen sin estar, siguen sin existir, "son una entelequia". Sin embargo sus castigos no fueron varias sentencias a reclusión perpetua y vivir en una habitación transformada en calabozo. Verse derrotado en la consideración popular y que el tiempo empezó a hacer Justicia fue su mayor sufrimiento.

Víctimas, familiares, varios políticos y pocos periodistas, los presidentes Ricardo Alfonsín y Néstor Kirchner, y algunos otros ya hicieron mucho. Al resto de argentinos nos quedan dos misiones. No permitir que regresen al poder, ya no los militares, sino aquellos civiles, empresarios y afines. Pero fundamentalmente, NO OLVIDAR...


César Negri – @cesarnegri18 – @galpondelfondo1
"Vencedores vencidos" de los Redondos  http://www.youtube.com/watch?v=dN40iL0Qy5c

viernes, 12 de octubre de 2012

Callan los hombres, deciden las mujeres


“Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en Sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia, y solo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.Esto puesto en mi boca recibiría acusaciones de generador de división entre clases y hasta de “asesino”. Sin embargo, que sea René Favaloro quién lo haya pronunciado permite bajar intensidad a la crítica.

Federico Turbe, periodista de La Gaceta de Tucumán, entrevistó en 1997 a uno de los médicos más prestigiosos en la historia del país, si no el más. Por esa época se realizaban menos abortos anuales que los 522 mil actuales, según la Organización de las Naciones Unidas, siendo la primera causa de mortalidad materna y dejando de manifiesto la ausencia total del Estado. Las 80 mil mujeres por año hospitalizadas por prácticas clandestinas, sí leyó bien, más de 200 por día, dan cuenta de la “carnicería” a las que se exponen.

Los casi 1200 abortos diarios en Argentina, sin poder citar estadísticas fehacientes, nos hace pensar que la puerta a estas intervenciones varias veces se abrió en Las Rosas y zona. Vale recordar que existe su prohibición a pesar de que el Código Penal de 1921 incluye la figura de “no punible” para interrumpir un embarazo en casos especiales, debiendo pasar antes por la burocracia judicial y esperar la interpretación de un magistrado.

Entre sus críticos está, como lo ha hecho históricamente ante cada avance científico o conquistas sociales, la iglesia y sus representantes. Haciendo historia desde la recuperación de la democracia, primero fueron los homosexuales hasta que Alfonsín en 1984 reconoció la organización CHA como asociación civil. En 1987 la Ley del Divorcio, otra vez con el radical como presidente. Hace poco nomás el Matrimonio Igualitario bajo el mando de Cristina Kirchner.

Otros avalan su negativa para “defender la vida desde su concepción” proponiendo garantizar educación sexual y un sistema integral para la mujer embarazada. Claro está, en los papeles y lápiz es lo ideal, no se tiene en cuenta que nuestro Estado aún no puede asegurar un plato de comida a los niños ni que hasta los 18 años puedan aprender matemática, geografía, sociales y el resto.

“Aborto legal, seguro y gratuito” es el lema del proyecto con más crédito en el congreso nacional. Con él se busca legislar para que cada mujer tenga derecho a decidir la interrupción voluntaria de su embarazo hasta el tercer mes, pudiendo prolongarse ese plazo en caso de violaciones, riesgo para la vida de la madre o detección de malformaciones graves.

Recordemos que en los países del primer mundo esta práctica es legal y a diferencia de lo que se piensa en el imaginario popular, desde la presencia de las leyes el número de abortos seguros disminuyó considerablemente.

Como siempre ante estas situaciones polémicas, muchos que tienen acceso a grandes micrófonos o sillas parlamentarias utilizan el recurso de la desinformación. No hay en el mundo una legislación que permita la libertad para abortar en cualquier momento, el debate gira en torno a ampliar derechos de la mujer, extender la no punibilidad y no tratar como delincuentes a aquellas que deben recurrir a esta práctica ante situaciones no deseadas y graves.

Otra gran mentira es creer que las mujeres reemplazarán métodos anticonceptivos por este tipo de intervenciones, como quien va al médico 5 o 6 veces a curarse un resfrío. Para saber qué piensan las que tuvieron que esconderse como bandidas, deberían dialogar alguna vez con ellas y preguntar si desearían pasar de nuevo por esa situación.

Hace unas horas el periodista Patricio Barton escribió en una red social “si los hombres pudiéramos quedar embarazados el aborto ya seria legal”; aunque parezca una broma lamentablemente no lo es. Tomo palabras leídas en algún momento:“mientras esperamos que el Estado cumpla con su rol, reducir daños es una opción cuando siguen muriendo mujeres”.

Finalmente quiero añadir. Los hombres podemos opinar, debatir, exponer investigaciones, impulsar nuestras ideas. Las decisiones deben ser de las mujeres, y ante esos casos solo nos queda el rol de escuchar, acompañar, contener y respetar.


César Negri
El españolísimo Víctor Manuel describe “El club de las mujeres muertas”. http://www.youtube.com/watch?v=5ftHxN3W0KA